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SOSTENME FINAL ALTERNATIVO: LOS DOS ESTAN DESPIERTOS.

全体公開 1 4 11433文字
2020-11-14 09:03:51

1; No es un fragmento canon de la trama principal. Sin embargo, se vale imaginar.
2; ¡Disfruten!

3; Por si esto llegó a tus manos y no sabes de que trata, te dejo la obra. Todos son bienvenidos, aquí nadie se queda sin llorarle al Yunando. ;)

https://my.w.tt/xCsEggLyRab
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Armando no podía respirar, y no era porque la congestión en su nariz no lo dejara, si no que, estaba nervioso. Extrañamente nervioso. Bueno, tenía a su jefe haciendo una rabieta, sobre su cuerpo. Yun había decidido que la mejor forma de molestarlo era invadiendo su espacio personal.

¿Realmente le molestaba? Pues sí, con todas sus letras, porque la cabeza le dolía, la temperatura aún no terminaba de desorientarlo y a la mínima agitación su garganta picaba hasta provocarle un ataque de tos. Desde que Tonet se fue a la farmacia por petición del menor habían estado discutiendo, Yun era muy brusco cuando se trataba de cuidarlo y Armando le aseguraba que estaría bien estando sólo.

Incluso, había intentando interponer un pie entre ellos para que finalmente entendiera que estaba bien, que cuando Tonet regresara con el medicamento estaría estable y que por la mañana podía regresar.

" E' que ele gilipolla'.

¿Cómo?"

Y ahí hablando empezaron la disputa: Armando no se hubiera tirado por Manolo si no supiera que su jefe haría todo un berrinche si uno de sus juguetes nuevos se moría antes de tiempo. Ahora no conseguía que lo dejara en paz, estaba necio en quedarse. Realmente no quería, porque en este momento le juraba preocupación pero en cuanto regresara Tonet lo mandaría a tomar por culo, justo como hace rato.

Si iba a ser así, que mejor se fuera a casa, harto estaba de ser rechazado por el menor cada que entraba en pánico porque alguien más pudiese darse cuenta que, al final del día, eran mucho más cercanos de lo que todos pensaban.

Yun se había aferrado ahora a su cuerpo con fuerza, con sus manos hechas puños contra sus costados y el sillón, así como su cabeza la había recostado contra su pecho, presionando con fuerza. Joder, que le taladrar y Armando lo que necesitaba era aire en esos momentos.

Lo había intentando apartar.

Que no, Almando. No.

Anda a cagar, hombre.

Harto, le dejó de zarandear los hombros y de intentar mover sus manos encajadas en su costado. El menor se aprovechaba de que no podía utilizar toda su fuerza porque se sentía totalmente adormilado por la enfermedad, pesaba moverse y estaba tumbado en ese sillón que realmente era mucho más atrayente que el menor, le pedía dormir.

Sin embargo, cuando se rindió, cerró los ojos y se removió en su lugar a como pudo, con sus pocas fuerzas quedantes y sorbió por su nariz para después carraspear. Intentó dormir. No pudo, porque los minutos estaban pasando y Yun no se quitaba.

Seguía aferrado. Armando no iba a ir a ningún lado, no podía ni alzarse del sillón porque inmediatamente se mareaba. Yun se removió, por fin iba a quitarse.

O no.

Sólo cambio de lateral su cabeza. Ahora la mejilla izquierda era con la que hacía presión.

Los minutos siguieron pasando, en silencio, la resistencia del menor comenzó a dar de sí, pero... el momento ya era, como decirlo, un poco incómodo porque realmente Yun se encontraba cómodo.

Ahora Armando miraba al techo, con los ojos abiertos, con sus labios intentando de hacer amago para hablar pero, ¿qué le decía? Yun parecía estarse quedando dormido y la temperatura en el ambiente seguía descendiendo. Intentó alcanzar una cobija, para taparlo pero, Yun se tensó de nuevo al semtir el mínimo movimiento.

No, eso ya no era normal ni un berrinche.
Algo más estaba pasando, sin embargo, ¿qué le decía? ¿Qué?

¿Puedes dormir? Arrastró rápido, con la voz ronca, con la indecisión de la inseguridad brincando en sus palabras, temiendo espantarlo o incomodar más.

Yun negó con la cabeza sin separarla de su pecho, Armando sólo puso ver esos cabellos pelirrojos moviéndose de arriba a abajo ante el leve movimiento del menor.

¿Quieres irte a casa?

Negó de la misma manera, sin pronunciar palabra.

Intentó suspirar pero a media exhalación la tos lo atacó, bofa y silbante. Yun volteó a verlo en seguida, con esos ojos avellana cansados pero sumamente atentos. Su tos no fue de nada grave, aquel volvió a su lugar lentamente pero dejando caer su cabeza de golpe.

Uhg... Por primera vez se quejó de su trato brusco. Lo escuchó jadear y la presión que hacia anteriormente con su cabeza, desapareció. Se había apenado. Armando lo disculpó en silencio.

Posó su palma sobre la punta de su nariz, para rascar la sin irritarse mucho, después bostezó pesado colocando el brazo sobre sus ojos, total, ¿qué debía decir?

Chino. Le llamó, aquel ni siquiera se inmutó. Chino.

¿Hm? Se escuchaba malhumorado, bueno, tenía derecho a molestarlo si el invadía su espacio de esa manera.

¿En serio me querías meter en hielo?

No le sintió respirar por unos momentos.

Pue' no...

Ya... dejó ir al aire. entonces, le mentiste a Tonet.

Yun no contestó. Tal vez no iban a llegar a ningún lado, esperaba que con la primera pregunta ya le mandara a la mierda, como siempre.

Ahora estamos jodidos. asoltó así: los dos, que lo supiera. Tonet ahora va a... eh... decir, vamos a decirlo así, que... bueno... eh, que compró mi medicina que... mh, bueno, ¿sabes lo que quiero decir, no?

Yun entrecerró sus ojos que veían al vacío de la sala, Armando no se sabía explicar algunas veces y se estaba enredando, lo peor, es que, sí sabía lo que intentaba decir el muy hijo de perra.

La velda' e' que no, eh. Lo negó, Armando sólo estaba intentando picar con el tema. Ya duelmete.

Y eso... ¿me vas a despertar cuando llegue Tonet? ¿O te va ayudar a que me metas en hielo?

El menor chasqueó la lengua, que le contestara su puta madre si tanto quería una respuesta.

El silencio volvió a rodearlos, se quedaron en las penumbras de la duda, Armando no sabía hacer estas cosas y realmente no carburaba del todo, estaba cansado, pero la presencia del menor no le dejaba. Estaba tan preocupado como herido, sin embargo, no estaba siendo capaz de apartarlo.

Si no estuviera enfermo, ¿sería capaz de hacerlo?

Seguramente no.

Al final del día, el pequeño pelirrojo recostado contra su pecho con la excusa disfrazada de berrinche, era su mundo entero. Mientras lo sentía temblar contra su cuerpo por el frío, supo que, pedirle irse sería más un acto de amor que de verdadero enojo.

Se sentía confrontado entre aquellos dos sentimientos, estaba sentido por sus palabras pero no era capaz de tratarlo mal, no en realidad.

Alcanzó una de las cobijas en el sillón individual, como pudo la jaló sintiendo como repercutía en sus músculos del brazo pero lo ignoró, la destendió pero el movimiento provocó que el menor se alzara viéndo lo que hacía. Inmediatamente se la arrebató.

¿¡Pelo tú que clee' que hasse!? Terminó él de desatender la cobija, sentándose en el borde del sillón quejándose un poco por la manera en que dolió su costado por la posición en la que estuvo bastante tiempo. Si te baja ma' la defensa tengo que lleval a ho'pital, subnolmal. Y se la echó sobre los hombros, abrazándose las esquinas en su pecho. Puto abuelo inútil y Tone' que no llega, ni mensaje me ha mandao' el cablonazo. Se quejó irritado, parándose un momento y sacando su celular mientras volvía a sentarse donde mismo.

Pero vamos a ver... un respeto, chaval, que estaré enfermo pero no inválido.

La mirada tan cargada de reprimenda que le dedicó el menor le heló la sangre.

¡E' que palece que te quiele molil!

Pues sí, pues sí Se salió un poco de sus tonos apacibles para recargar el énfasis en las palabras ocultando que le divertía su preocupación y la manera en que la expresaba. Tu me llamaste abuelo, tal vez mi hora ha llegado. Apenas iba a reír cuando la tos no se lo permitió, llevó su antebrazo a la boca para evitar que se esparciera.

¡Que no puede', Almando, no tiene pelmiso! Casi daba un brinco de la rabia, se sentía incomprendido.

¿y – la tos interrumpió un poco desde cuando lo necesito?

Cuando logró que la tos parara, se alzó primero sobre sus codos y poco a poco sobre sí para sentarse, dejando sus pies estirados sobre el sillón, detrás de la espalda de Yun, inguiendo incluso una pierna para guardar el equilibrio. El frío causó estragos sobre su cuerpo cuando la cobija que lo cubría se abultó en su cintura al resbalar por su cuerpo alzado. Se sostuvo sobre sus brazos, sin ser capaz de sentarse completamente recto, pero sí lo suficiente para quedar cerca del menor.

De'de que me pelteneces.

Yun se sintió intimidado por su altura, pero no lo demostró, aquellas palabras sonaron más serias de lo que hubiera querido. Armando tardó en responderle porque apenas estaba asimilando la posición.

¿Yo te pertenezco? Joder, macho, no puede ser.

¡Eh, sht, no te lías, eh, joputa! Se acercó más, gruñendo, en posición de ataque con su cuerpo, intentando amenazarle.

Es que vamos, no podrías ser más posesivo.

La risa de Armando fue tan limpia que duró un poco más hasta que la tos interrumpió pero eso no le cambió el humor. El de ojos verdes acaba de dar en el blanco, esa era la razón de todo y por eso había hecho todo, Yun era un celoso.

Yun terminó el gruñido, ardió mientras soltaba la cobija y lo tomaba por la camisa con fuerza.

¡Que yo no soy posesivo!

Que sí, que sí. Terrible, chaval, tremendo.

Armando estalló más en risas, aquella extraña felicidad se le transmitió al menor, sus comisuras se intentaban alzar, por lo que sus labios temblaban, estaba enojado, sin embargo, el ambiente tan pesado y gélido a su alrededor se había esfumado, ¿por qué?

Yun lo zarandeó de la impotencia, ¿qué era tan divertido?

Armando le tuvo que tomar de los brazos para detenerlo, no estaba siendo muy agresivo como las otras veces, fue sólo una advertencia rodeada de un extremo cuidado que solo el menor sabía dar. Aún así, fue lo suficiente para aturdirlo.

Ya paro, ya paro, tranquilo, tranquilo. Pidió, con sus ojos conectando con los ámbar tan ingenuos, celosos y transparentes. No podía enojarse con él, no podía, porque siempre encontraba una razón para pertenecerle, para quedarse ahí, Yun se había deshecho de Tonet de una forma tan... natural. ¿Así como podría darse cuenta? Tampoco se había querido ir, porque entonces quien seguramente se quedaría a cuidarlo, sería cebralín.

Ni siquiera Yun sabía que todo lo que había hecho había sido totalmente movido por un pequeño piquete de celos. Es que, sonaba de película. Una acción tan simple como fingir que no sabía nada, que se fuera a la farmacia, que no le dejase estar solo, que incluso no se diera cuenta o intentara disimular que no estaba mal...

Era él.
Aún si Armando dudaba algún día a que lugar pertenecía, aún si lo perdía todo de nuevo, aún si el sol se apagaba para los dos... era él.

Mirando sus ojos a través de la noche, sintiendo sus respiraciones agitadas mezclarse y con el calor de sus cuerpos abrazándose, lo supo, lo reafirmo y lo comprobó. No supo ni cuando ni cómo, pero se metió lentamente entre sus brazos, apegó su frente recostando sobre la contraria y le brindó calor al ver aquellos ojos avellana cerrándose por la cercanía. La ilusión que se había apagado regresó cuando no le rechazó cuando como plumas generosas, rozaron sus labios. No iba a besarlo, no podría. Sin embargo estaba ahí, arrullando a un consentido e inseguro asiático, recordándole que efectivamente, le pertenecía.

No había nadie más.


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@IthzLuramine
Bellísimo 😿💖💖💖💖
2020-11-14 10:07:58
@KxrmaIsAWoman
No los va a hacer llorar, lo prometo, es muy... no sé. Simple. U U
2020-11-14 10:09:08
@lvsbokuaka
Lo que necesitaba para esta noche.
Precioso 💖💖
2020-11-14 11:39:31
@lvsbokuaka
Lo que necesitaba para esta noche.
Precioso 💖💖
2020-11-14 11:39:34

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